martes, 28 de octubre de 2014

Provincia de Santa Fé, República Argentina, designan al Cte Grl Gerando Chaumont como Secretario de Seguridad, promete que va a "militarizar a la policía, será como la Gendarmería, lo que es darle verticalidad y disciplina".

En Santa Fe, prometen que la Policía será como 

la Gendarmería Nacional Argentina

Gerardo Chaumont es el nuevo secretario de Seguridad santafecino. Él es un Comandante General de Gendarmería Nacional, que promete que va a "militarizar a la policía, lo que es darle verticalidad y disciplina". Chaumont criticó a los agentes que en la calle "mastican chicle, fuman y miran chicas".

"No puede ocurrir que un agente que está en la calle para darle seguridad al ciudadano esté masticando chicle, fumando, hablando por teléfono o mirando a las mujeres que pasan. Ese policía debe estar cuidando a la gente. Si revertir esa cultura policial es militarizar a la fuerza, eso es lo que hay que hacer. Es lo que vamos a hacer", aclaró Chaumont (foto).



CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los socialistas santafecinos saben que la seguridad será un tema decisivo en los comicios 2015, en especial en Rosario (su bunker) y zonas de influencia. Y la seguridad no se trata solamente de la delincuencia, sino también de la Policía provincial, tan bajo sospecha.

Los socialistas santafecinos han apostado mucho a Gerardo Chaumont, incorporándolo al Ejecutivo provincial. Él le contó a Jorge Salum del diario La Capital, de Rosario (Santa Fe), que fue convocado por el gobierno de Antonio Bonfatti hace algo más de 1 mes. Chaumont tiene experiencia como organizador de fuerzas policiales en situación crítica: para Gendarmería Nacional comandó misiones de Naciones Unidas en Chad, Sierra Leona y República del Congo. Fué designado por Naciones Unidas para presidir la jefatura de la Policía en Haití


"El gobernador y su gabinete me dieron respaldo absoluto para dar eficiencia a la fuerza en el proceso de reforma. Soy recién llegado y no voy a tomar ninguna actitud apresurada. Ya impartí ordenes elementales que pasan por el respeto al ciudadano, a las instituciones democráticas, a la ley y a la cadena de mandos. Exigiré corrección y honestidad, lo que no es negociable. La corrupción no la puedo impedir, pero es un eje que se va a tener consideración fundamental", prometió el reemplazo de Matías Drivet como N°2 del Ministerio de Seguridad.

Chaumont dijo: "Yo no puedo evitar que un policía pida una pizza o un helado en un negocio, pero de ser descubierto será sancionado. Cuando usted agarra a un policía con las manos en la masa y lo manda a la Justicia, lo pone preso o lo manda a la casa, los demás se curan en salud, porque el costo es superior al beneficio. Ya pedí que todos los policías que ascienden ahora, todos los legajos sean pasados por la Afip, para ver quién es quien, porque si usted con un sueldo de $8.000 tiene una casa quinta tendrá que explicarlo. ¿La heredó, se la regalaron, ganó el Quini 6? Si no ocurrió nada de eso, entonces hay algo raro y hay que investigarlo". 

Chaumont aseguró proponerse 3 objetivos: 

  1. Desterrar situaciones de corrupción estructural, 
  2. Darle urgente visibilidad a los uniformados en la calle para hacer sentir más seguro al ciudadano, y 
  3. Establecer la militarización de la policía.

¿Qué significa militarizar?


"Admito que es un concepto que podría ser mal interpretado, porque el militar es alguien que tiene un enemigo al que debe matar y no es el caso de la policía. Yo hablo de otra cosa, de darle un sentido moral a la policía, de respeto al ciudadano, al superior y también al subalterno. Es darle verticalidad a la fuerza y también un sentido ético: no puede ocurrir que un agente que está en la calle para darle seguridad al ciudadano esté masticando chicle, fumando, hablando por teléfono o mirando a las mujeres que pasan. Ese policía debe estar cuidando a la gente. Si revertir esa cultura policial es militarizar a la fuerza, eso es lo que hay que hacer. Es lo que vamos a hacer", aclaró Chaumont.

Y él fue más allá: "Lo que sí va a cambiar son todas las estructuras internas de la policía para darle la mayor eficiencia. Se ha reestructurado la cadena de mandos. No hay injerencias externas: el que manda es el jefe de policía sin otros factores que interfieran. Como gendarme transité varias provincias y a veces hay situaciones locales donde el intendente tiene una relación personal con el comisario y entonces éste financia un poco a algún concejal y cuando el jefe de policía quiere sacar al jefe de policía local, el concejal llama al puntero político y el puntero llama al senador para defender al comisario. Sin ir más lejos, cuando el ex gobernador Jorge Obeid inició el proceso de reforma de la policía, en su diagnóstico dijo muy claramente que tanto los gobiernos militares como civiles utilizaron a la policía para sus intereses personales, y eso corrompe a la policía. Por tanto, el único que da ordenes en la policía es un policía de jerarquía superior al que recibe la orden".

También prometió un mapa del delito: "Necesitamos saber dónde se cometen más homicidios, en qué días, a qué hora se repiten más las entraderas, en qué barrios hay más robos. Eso nos permitirá redistribuir los medios con los que contamos para tratar de bajar esos delitos. Además estamos viendo cómo podemos aplicar nuevas tecnologías que vayan más allá de la cámara para la protección del ciudadano. Hay una voluntad muy clara del gobernador y todo el gabinete de dar un vuelco en todo esto. Esa voluntad va acompañada de la asignación del segundo presupuesto de la provincia, después del de educación, a la seguridad. El gobierno se está tomando muy en serio este tema, pero tenemos que colaborar todos."

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