domingo, 16 de agosto de 2015

Liceo Militar General Espejo. La réplica del sable corvo ya está en el Museo del Pasado Cuyano, la Promoción 11. y la Fundación Liceista de Cuyo. Gestionaron la confección de una nueva pieza.






Momento en que el sable es depositado en su cofre original en la Sala Sanmartiniana.

En un emotivo acto se colocó la pieza en su cofre original. Vino a reemplazar a la que se robaron del lugar hace unos meses. “Es el legado que le dejó San Martín a la nación”, aseguraron. 
A un hecho lamentable, como fue el robo de la réplica del sable corvo que perteneció al General San Martín del Museo del Pasado Cuyano, le siguió una acción memorable: la confección de una nueva pieza gestionada por la Fundación Liceísta de Cuyo y la camada 11 del Liceo Militar.
Este círculo terminó de completarse ayer con la entrega final del sable, que fue colocado en su cofre original y guardado en la Sala Sanmartiniana del Museo ubicado en calle Montevideo. La entrega fue acompañada por un emotivo acto en el que estuvieron presentes miembros de la Junta de Estudios Históricos (con sede en el antiguo edificio), y del Liceo Militar, así como otras instituciones.
“El robo fue un hecho muy lamentable por el simbolismo que tiene el sable corvo: es el legado que le dejó San Martín a la nación argentina”, destacó Raúl Romero Day, presidente de la Junta. 
Si bien la pieza original se encuentra en Buenos Aires, desde 1941 Mendoza contaba con una réplica exacta de gran valor simbólico. “Este arma lo acompañó al General en toda su trayectoria. Lo compró justo antes de venir al país, estuvo en San Lorenzo, en el cruce de los Andes, en Perú, entre otros”, detalló el experto.
El hombre hizo hincapié en la solidaridad de los liceístas que le permitió al Museo volver a contar con la pieza. “Fue una acción muy importante para recuperar una parte imprescindible de la historia del país”, aseguró Romero Day.

Movilizar la memoria 


Presente en el acto estuvo Eduardo Giro, uno de los impulsores de la iniciativa de la confección de la nueva réplica y miembro de la camada 11 del Liceo. “La verdad que ha sido un gesto que hemos tenido los liceístas porque por esas cosas de la vida hicimos punta, pero muchas instituciones de Mendoza podrían haber hecho lo mismo”, expuso.

Según recordó Giro, la idea surgió gracias a la educación que han recibido que les permite valorar los símbolos patrios. “Cuando lo comenté en mis compañeros hubo total adhesión”, narró. 
Un dato que le agregó color a la llegada del sable desde Buenos Aires, donde se confeccionó, fue su traslado. “Los choferes del transporte encargado de traerlo decidieron llevarlo con ellos en la cabina porque no era un paquete más”, recalcó el liceísta.
De la entrega también participaron los miembros de la Fundación de Amigos de la Junta de Estudios Históricos (Fundajehm). “Creemos que se trató de una maravillosa iniciativa, porque se moviliza la memoria de una gesta que a los mendocinos nos toca muy de cerca y a la cual hay que resucitar”, manifestó Lucy Pujals de Pescarmona, presidenta de Fundajehm.

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