miércoles, 23 de diciembre de 2015

Una misma raíz, distintas estrellas. Por S.E. DGC Doña María Cristina Fernández OCSSPSIL



el sEÑOR Comandante y gran maestre



Los medios de comunicación habían anunciado para la noche del 13 al 14 de diciembre una lluvia de estrellas. Al día siguiente un periódico informaba que en la madrugada se había producido el máximo de actividad de la lluvia de meteoros Gemínidas, que en Argentina comenzó a las 23 del domingo y se extendió hasta poco antes del amanecer. El responsable del fenómeno fue el asteroide Faetón y las estrellas que se vieron eran en realidad fragmentos desprendidos del asteroide.

Ese lunes se supo que en las zonas rurales de nuestro país pudieron verse alrededor de 30 Gemínidas por hora, especialmente entre la una y las cuatro de la madrugada. También se supo que esa misma madrugada mientras muchos se regocijaban con las luces que destellaban en el firmamento, la tragedia destelló –impiadosa- sobre el río Balboa, erigiendo un hito de dolor.

Metáforas de la vida, dos palabras con una misma raíz. Gemínidas es el nombre científico de lo que el ser humano llama estrellas, Gendarmes es el nombre que la Patria les dio a servidores que aquella noche se dirigían desde Santiago del Estero hacia Jujuy.  Atravesaban suelo gaucho, aquél donde cada 30 de agosto se reúnen a apuntalar las tradiciones centenares de hombres ataviados con la indumentaria que los caracteriza, cuando un inmenso crespón negro se abatió sobre el vehículo que transportaba sueños y realidades. El lecho del Balboa se tiñó de rojo y el paisaje, conmovido, se estremeció con esos cuerpos que en dirección contraria a las Gemínidas, la tierra ofrendaba.

Cuarenta y tres vidas, testimonios del honor de una Fuerza que calladamente lo da todo, son la cifra de la tragedia que nos oprime. En sus uniformes, el rostro de la Patria, herido, se eleva. Los Centinelas iban cielo arriba, su destino final fue la gloria.


No hay comentarios:

Publicar un comentario