domingo, 28 de agosto de 2016

"LOS MÉDICOS FRACASAMOS AL NO HACER PREVENCIÓN" SI LA GENTE APRENDIERA A EVITAR LA OBESIDAD, A HACER EJERCICIOS, A NO FUMAR, A NO INGERIR AZÚCARES, LA MITAD DE LAS ENFERMEDADES SE PREVENDRÍA". Dr FERNANDO ROQUÉ MÉDICO CARDIÓLOGO.





Vanina Boco
De nuestra Redacción (fuente).

Cómo prevenir las enfermedades en cada etapa de la vida es el libro que el reconocido cardiólogo Fernando Roqué presentó, semanas atrás, en la ciudad de Córdoba. Según valoraciones de su autor, la obra “es el inicio de una lucha para difundir la necesidad de practicar la prevención en diferentes ámbitos, especialmente, el médico”. 

Dedicado a la medicina desde hace 40 años, el médico está convencido de que, durante este tiempo, se ha fracasado en la falta de desarrollo de acciones preventivas. “Los médicos no hemos podido controlar la producción de enfermedades. La mayoría de ellas son prevenibles y para eso tenemos que definir cuáles son los factores de riesgo que tiene cada persona y corregirlo”, asegura Roqué. Y remarca: “Esto ha pasado por nuestras narices y no nos dimos cuenta que ahí había que ir”.

 –¿Cómo se debería realizar la prevención? 

 –La prevención tiene que ser una cosa personalizada. El médico tiene que tomar al individuo cuando asiste al consultorio por la razón que fuera, establecer sus factores de riesgo con el interrogatorio y con análisis y luego definir los factores de riesgos para las enfermedades. A partir de ahí, establecer una estrategia de salud para el futuro de esa persona, pero no para el año que viene, sino para toda la vida. Porque definido el perfil de riesgo se puede saber si una persona está expuesta a tener un ataque cerebral, una muerte súbita cardíaca, un infarto de miocardio, hipertensión arterial, cáncer, y una serie de enfermedades que podemos detener a tiempo. 

Roqué sostiene que es necesario determinar los componentes genéticos de cada persona. De esta manera, –asegura– “se podrían prever muchas de las enfermedades”. 

Para el cardiólogo, la prevención es una acción que involucra a “los maestros, los medios, las facultades de medicina, la gente y los médicos principalmente”. 

 –¿De qué manera podrían actuar los maestros y la sociedad en general en la acción preventiva? 

 –Para mí, el libro es el comienzo porque es muy difícil escribir con rigor científico para que lo entienda todo el mundo. Al libro lo entiende cualquier persona que se ponga a leerlo. Entonces, la idea de escribir para la gente es para transferirle la responsabilidad y que después vengan a nosotros.Todo esto es una lucha muy particular que también involucra a la educación. Porque en las escuelas se debería pedir que los alumnos sepan educación vial; que les enseñen que tienen que usar preservativos porque no podemos exponernos al sida; y también, prevención de enfermedades. Creo que a los chicos hay que enseñarles lo que dispone el Ministerio de Educación, pero también hay que enseñarles a vivir. 

 –¿Cómo ve a Córdoba en materia de acciones preventivas? 

 –En general, Argentina destina muy poco dinero para la prevención. Recién ahora tenemos un ministro interesante que es Ginés González García y ha logrado algunas leyes; impulsó el plan Remediar; puso en vigencia el plan Nacer para darle cobertura a embarazadas y a chicos hasta los 6 años de vida. El ministro también ha impulsado la ley antitabáquica que se la encajonaron en el Congreso y ahora hay que presentarla de nuevo. Pero, en este contexto, Córdoba es una excepción. Tiene ley antitabáquica, tiene plan de asistencia primaria de la salud, y derivaron la asistencia provincial en las municipalidades, con mucho esfuerzo pero ahora con éxito. O sea que Córdoba está siendo puntero en esta temática. 

La facultad, el comienzo. 

Egresado de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, el cardiólogo radicado en Buenos Aires, sostiene que una parte fundamental del cambio en acción preventiva comienza en las aulas de las facultades. 

“Las facultades de medicina tienen que cambiar también. Porque los profesores están agarrados de la currículas, pero al final dejamos de lado cosas que son más importantes”, afirma Roqué. 

La propuesta del cardiólogo se completa con la atención en los consultorios, donde cada médico se debe encargar de elaborar una historia clínica con un perfil de riesgo del paciente. 

 “Los médicos deben asentar en la historia clínica los factores de riesgo, que es algo que no se hace. La historia clínica universal que es la que seguimos todos los médicos, es la misma que hace 100 años”, explica el médico. Y se queja: “Pero eso no conduce a definir los factores de riesgo (salvo algunos) y mucho menos el perfil de riesgo de las enfermedades prevenibles”. 

Para Roqué, la prevención debería empezar con uno mismo: “Si la gente aprendiera a evitar la obesidad; a hacer actividad física; a no fumar; a tomar dos copas de vino por día; a no ingerir azúcares refinadas, más de la mitad de las enfermedades se prevendría”, asegura el especialista.


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