miércoles, 2 de noviembre de 2016

LAS PRIMERAS FÁBRICAS DE ARMAMENTO DEL EJÉRCITO ARGENTINO. ALMACENES DE ARTILLERÍA. 1819 SE CONFIRIÓ AL SARGENTO MAYOR DON JOSÉ MARÍA ROJAS ARGERICH EL TÍTULO DE DIRECTOR DEL ESTABLECIMIENTO.




ALMACENES DE ARTILLERÍA



Además de estos establecimientos, parece que funcionó por muy corto tiempo, una pequeña fábrica de pólvora en Santiago del Estero, que fue cerrada por la mala calidad de los elementos producidos, a tenor de las quejas del General Belgrano, en una carta fechada en el año 1812. 

Si bien todos los organismos existentes dependían del gobierno central, solamente en los ubicados en Buenos Aires, se daba ésta en forma directa. La fábrica de Tucumán estaba bajo control inmediato del Ejército del Alto Perú; la fábrica de pólvora de Córdoba estaba bajo la dependencia directa del Gobernador Intendente de esa provincia, por su parte, las maestranzas y los almacenes de artillería, dependían de los comandos respectivos. 

El 10/04/1815 se produjo un incendio en la fábrica de pólvora de Córdoba, quedando destruidas casi todas sus instalaciones. Probablemente, a consecuencia de ello y con el fin de aprovechar el salitre acopiado para la misma, se instaló en La Rioja una pequeña fábrica de pólvoras.

En el mismo mes y año, la caída del Director Supremo Carlos María Alvear, hizo que se produjeran cambios en la conducción de las fábricas sitas en Buenos Aires. Salvador Cornet, que había sucedido a Matheu en la de fusiles, fue procesado y encarcelado, nombrándose en su reemplazo al Sargento Mayor de Artillería, Esteban de Luca, que se había desempeñado en la fábrica de cañones, bajo la dirección del Teniente Coronel Monasterio, quién, a su vez, separado del ejército por su participación política, fue sustituido por el Sargento Mayor Don José María Rojas Argerich, que era otro de sus discípulos. 

En el año 1816, como premio al progreso logrado en la fábrica de fusiles de Buenos Aires, se dispuso conferir a Esteban de Luca el título de Director de la misma. En ese mismo año se inició la fabricación de armas blancas, espadas y sables para caballería, lográndose superar el escollo que técnico que representaba obtener el temple adecuado. Pese a ello, en 1817 la fábrica fue cerrada por falta de fondos y a que se había obtenido efectivizar la compra de armamentos en el exterior. Por su parte, la fábrica de material de artillería encaró decididamente la fundición de cañones de varios calibres, con éxito. En mérito a ello, en 1819 se le confirió al Sarg Mayor Don José María Rojas Argerich el título de Director del establecimiento. 

En lo concerniente a la fábrica de fusiles de Tucumán, manteniendo la denominación de tal, fue reduciéndose a un taller de reparaciones de armas portátiles, para desaparecer totalmente en 1819, cuando el Ejército del Norte se encaminó a Santa Fe para sofocar conflictos locales.

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