domingo, 19 de febrero de 2017

VETERANOS DE LA FRONTERA. Campañas Militares de Bosch y Obligado.


"Desde las luchas por la Independencia Nacional, hasta la guerra por recuperar las Islas Malvinas, fueron muchos los argentinos que dieron su vida por defender la Patria; lo hicieron por millones de compatriotas, contemporáneos y venideros, demostrando una valentía suprema y un amor inconmensurable. En los libros de historia sólo podemos encontrar unos pocos nombres, que se han destacado por su acción. Hoy nosotros queremos rendir un merecido homenaje a esos soldados desconocidos, que no figuran en libros, diarios y revistas, pero que murieron en suelo de nuestra Patria y nos representaron a todos los habitantes, tan dignamente, defendiendo nuestros derechos. Sólo podemos expresar, además de nuestro recuerdo, un

¡Viva la Patria!

En 1880 la línea militar del Chaco se reducía a dos corridas de fortines paralelas y perpendiculares al río Paraná, situada una dentro del territorio santafecino y la otra en su límite norte, prolongadas hacia Santiago del Estero hasta tomar el río Salado (estas líneas habían sido planeadas en el año 1858); pero las colonias y obrajes, es decir, la zona poblada y rica, estaba situada sobre los ríos Paraná y Paraguay, careciendo por ello de protección contra los indios, para obviar este peligro se situó a un batallón en Formosa y otro en Resistencia, ambos del regimiento 5 de infantería, y se reforzó Reconquista, también con infantería. Con el propósito de explorar el interior del territorio del Chaco para situar nuevos destacamentos militares que protegieran las colonias y obrajes se dispuso la salida de dos expediciones simultáneas, en 1883, al mando de los coroneles Francisco Bosch (Gobernador de El Chaco) y Manuel Obligado, jefe de la línea de frontera del Chaco austral en el norte de Santa Fé. La empresa a cargo de Bosch se realizaría con el regimiento 6 de infantería, recién creado (batallones 9 y 11 refundidos), tomando hacia el oeste de Resistencia en dos columnas, la de la derecha seguiría al oeste, y la izquierda hasta encontrar las fuerzas de Obligado, en proximidades del límite norte de Santa Fé. La expedición Obligado saldría en dos columnas, una de Resistencia y otra de Chilcas. Ambas expediciones debían tratar de someter a los indios, pero si se resistían los batirían. Es de observar que tratándose de operaciones simultáneas y con objetivos iguales en un frente general no se haya designado un jefe común para ambas expediciones. Campaña de Bosch. Con su regimiento y una comisión científica, llevando 320 hombres, 155 caballos (aumentados en la marcha con 365), 148 mulas y un arreo de hacienda para sesenta días, Bosch partía el 16 de abril de 1883. Antes, a principios de mes, había destacado hacia el sur al comandante Dionisio Álvarez con una compañía de cazadores, para batir al cacique Petizo -que incomodaba a las colonias del sur del Chaco- desembarcando aquel en Colonia Ocampo (Santa Fé).


Napalpí.- En su avance al oeste Bosch combatió el 20 en Mala Mahué, rechazando a indios que no se sometieron; persiguiendo después al famoso cacique toba Juanelrai (el inglés), que huía con el ganado mayor y menor que poseía, pudo por fin obtener que éste se detuviera el 5 de mayo en Napalpí (después Racedo, 170 km al NO de Resistencia), y aceptara la lucha. Los indios estaban armados de fusiles, muchos de chispa y otros de precisión, aunque la mayoría todavía con arcos y flechas, no obstante lo cual el combate conducido por el propio coronel, con fuego a distancia, produjo la retirada de los salvajes, que dejaron un importante rebaño de vacunos, cabríos y lanares (800 animales), sin ninguna pérdida de Bosch. Siguió en seguida la expedición hacia el sur para tomar contacto con la columna Obligado en Pinaltá (Viruela); el 9 de mayo rechazó a otro cacique toba en el bosque al sur de Guayaibí; el 11 cambió el rumbo al sudoeste llegando a Pinaltá (noroeste de Ombú), punto también fijado para reunirse a la compañía Álvarez. Allí demoró hasta el 15; mientras patrullas exploraban y buscaban contacto con los jefes citados; de Álvarez se supo que había regresado de vuelta al río Paraná; de Obligado no hubo noticias; este ya había partido de allí el 21 de abril. Aquel día se prosiguió la marcha, ya de vuelta; desde el 17 el regimiento lo hizo a pie, por las grandes bajas sufridas en el ganado de uso militar, debidas a las marchas realizadas a través de campos anegados por las lluvias, y se quemaron los objetos menos necesarios a fin de aligerar a las tropas en una marcha que debía ser forzada, a fin de evitar el aumento de nivel de las aguas en esos terrenos impermeables con la prosecución de las lluvias. El 22 pasó el río Tapenagá, y, luego de salvar los siguientes arroyos, el 28 de mayo, después de 42 días, estaba de regreso en Resistencia, había hecho un itinerario en que se encerraban 200 leguas de territorio, perdiendo 624 animales de uso militar, debido a las marchas por la selva, en partes impenetrables y por las aguas estancadas en esas tierras bajas. Bosch informaba que los indios tenían "excelente puntería", obtenida en su práctica de la caza, y que sus armas habían sido logradas a cambio de plumas, pieles, tejidos, etc. entregados a los comerciantes de orillas del Paraná. Campaña de Obligado.- Con 100 hombres de los regimientos 6 y 12 de caballería, tomados por mitad, con una mula de repuesto por plaza, y hacienda de consumo, etc., para dos meses, Obligado partía el 10 de abril de Reconquista. En tal oportunidad ordenó al teniente coronel José M. Uriburu, que llevando 150 hombres de su regimiento, el 12 de caballería, partiera de Chilcas (100 km. al oeste de Reconquista), hacia el norte, hasta Tacurú (límite con el Chaco), lugar que sería base de sus operaciones; dispuso también que el teniente coronel José M. Ferreyra saliera del sector de frontera a su cargo, desde Fortín Inca (30 km. al oeste de Tostado) hacia el noroeste, para reconocer el territorio de las márgenes del Salado, Por su parte, el coronel mismo, marchando primero al noroeste y luego al norte por entre bañados, llegaba el 16 de abril al campo del Ombú, desde donde trató de tomar contacto con Bosch; el 17 llegó a Pinaltá, donde debía reunirse con aquel, según lo convenido; esperó allí cuatro días y como no tuviera noticias -pues Bosch venía muy retrasado-, el 21 siguió la marcha hacia el noroeste para ponerse a la altura de la columna de Uriburu, llegando a las lagunas de la Encrucijada el 23. Su propósito era situarse al flanco de Uriburu para encerrar a los indios mocovíes entre los tobas -sus enemigos- al norte, los campos impenetrables del Salado al oeste, la tropa de Uriburu al sur y la suya al este, desde Encrucijada destacó, como Uriburu de Tacurú -punto alcanzado por este el 21-, numerosas y sucesivas patrullas de efectivos no superiores a 50 hombres, hacia distintas direcciones, para reducir a los indios o batirlos, si se mostraban rebeldes. Esto fue lo general, por lo cual se produjeron numerosos pequeños combates, en que los indios, a pesar de su manifiesta superioridad numérica y de contar con armas de fuego modernas, fueron siempre derrotados, con bajas, y pérdidas de ganado mayor y menor, debiendo dispersarse. Luego de esto, Obligado baja al sur, llegando a Tacurú el 22; de aquí salen de regreso, el 26, Uriburu, y Obligado, el 1º de junio, a su pesar, por el estado de las cabalgaduras y lo avanzado de la estación de las lluvias, llegando a Reconquista el 16. En su campaña estas tropas marcharon muchas semanas por esteros y cañadones anegados, y en unos 400 km con las cabalgaduras de tiro, para conservarlas. La columna Ferreyra marchó primero al nor-noroeste y luego al oeste llegando a Añatuya. Obligado informaba que los territorios recorridos en el centro del Chaco austral, por la falta de declive y desagües y la tierra gredosalitrosa, no se presentaban para la agricultura, salvo pequeñas zonas, y que quedaban incomunicados en épocas de lluvias; expresaba que tampoco se prestaban para establecer una línea de fortines de norte a sur perpendiculares al río Bermejo. En estas campañas simultáneas, las operaciones se realizaron en un frente que al partir fue de unos 400 km., para las cinco columnas, y que se fue cerrando hasta comprender sólo 130 km. -de Toro a Tacurú- para las cuatro columnas de la derecha, siendo mucho mayor el de las fracciones adelantadas. Consecuencias.- Como resultado de estas operaciones, si bien el territorio había sido reconocido y estudiado -lo último por la comisión científica- y los indios perseguidos, abatidos y privados de recursos, éstos en su mayoría quedaron en el norte protegidos en los bosques.


De "Historia de las Guerras Argentinas" (tomo II) de Félix best, Graficsur S.R.L. . Pcia de Buenos Aires - 1983.


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