sábado, 16 de septiembre de 2017

LAVADO ROQUE - ORDEN DE LOYOLA, 14 DE SEPTIEMBRE DE 1816: MUERE MANUEL ASCENCIO PADILLA, EN LA BATALLA DE LA LAGUNA (ALTO PERÚ) MIENTRAS ESTABA BAJO EL MANDO DE BELGRANO.




S.E. Don Carlos María Padilla Roqué
S.E. Doña Alicia Nelson Padilla Roqué de Zurueta
S.E. Doña Justa Roqué de Padilla
S.E. Dr Don Carlos Lascano Padilla


14 de septiembre de 1816: muere Manuel Ascencio Padilla, en la batalla de La Laguna (Alto Perú) mientras estaba bajo el mando de Belgrano. 

Manuel Ascencio Padilla era el hijo de un hacendado local y vivió en el campo casi toda su juventud. Se enroló en el ejército siendo muy joven. 

Estudió derecho en la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca, pero abandonó sus estudios para casarse con Juana Azurduy en 1805. En 1809, Padilla, en su calidad de alcalde pedáneo de San Miguel de Matamoros (o Mata Moros) se opuso a la remisión de víveres para el auxilio de las tropas que venían a sofocar el movimiento juntista que había estallado el 25 de mayo de ese año en la ciudad de Chuquisaca. Tras ser ésta derrotada, huyó a ocultarse en las aldeas de indios de la sierra. 

En septiembre de 1810, la ciudad de Cochabamba se plegó a la Revolución de Mayo y reconoció a la Primera Junta de Buenos Aires. Padilla fue nombrado comandante civil y militar de una amplia zona intermedia entre Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, con centro en La Laguna. Desde allí apoyó con sus 2000 guerrilleros indios la campaña de Esteban Arce, que logró la victoria de Aroma. 

Alojó en sus haciendas al Ejército del Norte y apoyó la política de sus jefes, especialmente del doctor Juan José Castelli. Después de la derrota que las fuerzas rioplatenses sufrieron en la batalla de Huaqui, sus bienes fueron incautados y su esposa cayó presa. Padilla logró rescatarla, por lo que pasó con sus hijos al campamento móvil de su esposo. El general vencedor, José Manuel de Goyeneche, ofreció a Padilla un empleo público y el indulto para que se pasase a los realistas, pero éste se negó. 

Si bien logró una victoria en el pueblo de Pintatora, luego fue derrotado en Tacobamba. Se retiró hacia el sur y se unió al Exodo Jujeño, a órdenes de Belgrano. Participó en las batallas de Tucumán y Salta, que fueron decisivas para la expulsión definitiva de los realistas de las provincias que actualmente integran el norte de Argentina. 

Padilla se reencontró con su esposa y su familia cuando los ejércitos patriotas bajo el mando de Belgrano entraron en Potosí, el 17 de mayo de 1813. A mediados de eses año logró reunir un enorme contingente de casi diez mil hombres. Este grupo de indígenas rebeldes fue llamado la Republiqueta de La Laguna. Sin embargo, Belgrano los utilizó como guías y como transporte de cañones a través de las montañas. Aún después de su primera derrota, sólo aceptó la colaboración marginal del batallón de “Leales”, bajo el mando de Juana Azurduy, en la batalla de Ayohuma, en que las tropas rioplatenses fueron derrotadas por los realistas. Reconociendo su error, posteriormente el general la condecoró regalándole su espada. Mientras el Ejército se retiraba, los Padilla comenzaban una eficaz guerra de guerrillas contra los realistas, en la zona de Mojotoro, Yamparáez, Tarabuco, Tomina y La Laguna. Esta última villa se llama actualmente "Padilla" y un pueblo vecino, "Azurduy". Otros jefes, como Ignacio Warnes, Juan Antonio Álvarez de Arenales y Vicente Camargo, organizaron también guerrillas de resistencia. 

Tras varias semanas de lucha, los realistas secuestraron a los cuatro hijos de los Padilla y mataron a los dos varones. A continuación usaron a las niñas como señuelo para atrapar al caudillo. La respuesta de Padilla y su esposa, seguidos por algunos soldados, fue atacar furiosa y ciegamente a sus enemigos, consiguiendo matarlos y rescatar a las niñas, pese a que murieron días más tarde. A partir de ese momento, se convirtió en uno de los caudillos más violentos del Alto Perú, lo que lo llevó incluso a enfrentamientos con caudillos como Umaña. 

Cuando en abril de 1815, el tercer ejército rioplatense al mando de José Rondeau se acercaba a las provincias altas, el brigadier Miguel Tacón y Rosique abandonó la persecución de Padilla y se dirigió contra Rondeau. Padilla, que seguía los movimientos del enemigo, aprovechó la ocasión para ocupar Chuquisaca. 

La guerra continuó sin cuartel, pero los patriotas iban siendo vencidos uno a uno. Tras una serie de batallas menores, rodeadas por un enorme número de enemigos, las fuerzas de Padilla fueron vencidas en la batalla de La Laguna. 

El vencedor, coronel Aguilera, ordenó matar a los prisioneros, entre ellos Padilla. Su cabeza fue expuesta en la punta de una lanza en la plaza de La Laguna. 

Belgrano lo nombró coronel, sin saber que ya había muerto. Al enterarse, nombró teniente coronel a Juana Azurduy, que intentaba seguir sin su marido. Pero también Juana debió retirarse hacia el sur, refugiándose en la ciudad de Salta.

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