jueves, 29 de marzo de 2018

Interrelación militar entre el GENERAL D MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES y los jefes del ALTO PERÚ


General de Brigada (RO) 
Don Carlos Gustavo Lavado Roqué PhD. 
Nieto Chozno de Guerrero de las Invasiones Inglesas 
 y Prócer de la Independencia Argentina y Sudamericana 
 "Teniente Coronel D José Maria Rojas"
 El Batallón de Arsenales 604 lleva su nombre"

Cartas, oficios, partes de batalla, informes, entre otros documentos, dan cuenta de la interrelación militar entre Güemes y los jefes de parte del actual territorio boliviano durante la lucha por la Independencia. 


Entre esos documentos se encuentra el parte del militar español Miguel Tacón, publicado en La Gaceta de Lima, en el cual relata sucesos vinculados con la caída de Manuel Asencio Padilla y numerosos soldados que luchaban a sus órdenes; carta y oficio del fraile franciscano José Indalecio de Salazar, dirigidos a Güemes, sobre la muerte de Padilla y el escrito de Apolinar Zárate sobre sus servicios como capitán y comandante durante cinco años, solicitando el reconocimiento militar que estimaba corresponder. 

La caída de Padilla 

Miguel Tacón y Rosique fue un militar arrogante y sanguinario, nacido en Cartagena de Levante, España, en 1775.

En América es recordado por los abusos y crueldades ejercidos contra los patriotas durante la guerra por la Independencia y en España por su bravura e inteligencia táctica en la guerra de guerrillas.

La Gaceta extraordinaria de Lima publicó un parte de guerra con su firma, fechado en La Laguna el 27 de setiembre de 1816 en el que informa que en ese mes llegó a La Laguna y se reunió con Francisco Javier de Aguilera, verdugo de Manuel Asencio Padilla a quien había ejecutado el 14 de ese mes. Como premio a su victoria y por haber derrotado y dispersado a una tropa que había ejercido una férrea resistencia a la dominación española, a Aguilera se le concedió un grado militar así como ascensos y remuneraciones a otros miembros del batallón victorioso.

La cabeza de Padilla fue condenada a permanecer sobre una pica en la plaza del poblado “para perpetuo escarmiento de los traidores y débiles que concurrieron a sus viles empresas” afirmaba Tacón. A su vez, informaba que habían sido ejecutados unos 700 patriotas, 77 prisioneros y que el fraile franciscano Mariano Suárez Polanco, capellán de las tropas de Padilla, sería juzgado por una comisión militar para mostrar a otros clérigos que ninguno podría evitar el castigo a que se hicieran acreedores por su conducta.



Polanco fue ejecutado. En su memoria, el Mariscal Antonio José de Sucre mandó construir, adosada al atrio de la Iglesia de San Francisco, una arquería de estilo neoclásico. La Iglesia, categorizada como monumento histórico, atesora en una de sus torres la llamada Campana de la Libertad, que Polanco hizo repicar el 25 de mayo de 1809 dando inicio a la revolución libertaria.

La necesidad de contar con un subdelegado-comandante de fronteras 

Desde Pomabamba, el 29 de setiembre de 1816 Fray José Indalecio de Salazar escribía a Güemes 

"Muy señor mío y de mis distinguidos aprecios: de buena gana hubiera querido tener proporciones para costear prontamente un expreso participando a V.S lo acaecido en la Laguna y el Villar con la División de las Fronteras y su Coronel Padilla, para que le sirva de gobierno y sus planes tengan el debido feliz éxito que se desea en obsequio a los derechos sagrados de nuestra amable patria. Ahora lo participo por medio de ese Moreno que como militar del ejército es conductor seguro, y por tanto digno de ser atendido y premiado por tantos títulos. No deje V.S de remitir a la brevedad posible un subdelegado comandante a las fronteras, para que reúna y organice la gente armada de esta división, con las demás prevenciones de su consideración, y que se extingan las rivalidades, enconos, y despotismo entre los peruanos. Las virtudes únicamente son las que deben abrazarse generalmente, para que la patria triunfe y resplandezca con brillantez por todas partes. 

Dios nuestro Señor lo conduzca cuanto antes a V.S felizmente a estas provincias interiores para mitigar las amarguras de tantos ciudadanos oprimidos y lo guarde por muchos años para consuelo de su afectísimo amigo seguro servidor y capellán Q.S.M.B." 


Junto a la carta, el fraile envió un oficio –fechado el mismo día- al Gobernador de la Intendencia de Salta, Martín Miguel de Güemes, en el que realiza un raconto de sucesos a partir de la derrota que los patriotas sufrieron en Sipe Sipe, el 29 de noviembre de 1815, en proximidades de Cochabamba (Bolivia). En ese lugar se enfrentaron Joaquín de la Pezuela y José de Rondeau.

Para Salazar, esa derrota y la crueldad que los realistas ejercieron sobre los pueblos por los que pasaban, llevó a los habitantes al descreimiento de que los patriotas pudieran protegerlos y a esperar mayores represalias de parte de los vencedores. La división de Padilla continuaba con la defensa y logró abastecerse de armamento, ganado y cabalgaduras arrebatadas al enemigo. Pero el esfuerzo fue insuficiente y, además, el fraile consideró que Padilla no trataba adecuadamente a sus soldados ni jefes, generando el descontento a pesar de sus advertencias.

Salazar escribió

"Con éste motivo, y de hallarme con la salud quebrantada a causa de los continuos trotes, mojazones y malas noches, que sin mas prest, ni salario que el deseo del bien público, toleré desde el mes de diciembre, acompañando en calidad de Capellán a la tropa, a los diferentes ataques que se le dieron a los enemigos, tuve a bien retirarme en solicitud de la tranquilidad de mi espíritu, mi mejor subsistencia, la de un religioso que tengo a mi lado, y dos mozos que me acompañan. Bien divisé yo por los incidentes el ruinoso paradero que había de tener la división y su jefe; mas a pesar mío, no pude remediarlo. 

Luego comenta que como a las tres de la tarde del 14 de setiembre la tropa de Padilla fue sorprendida en el Santuario del Villar donde Padilla fue herido mientras defendía a su esposa sin que ninguno de sus subordinados lo socorriera. Salazar temía que los comandantes que lucharon a las órdenes de Padilla, entre los cuales cita a Jacinto Cueto (chuquisaqueño), José Serna (cochabambino) y Esteban Fernández (potosino), se profundizara la grieta dando lugar a la anarquía. 


Juana Azurduy había escapado con el dinero reunido, lo que presagiaba disputas. Por ello el fraile solicitaba se designe a un comandante para que se haga cargo de la división y armamento para evitar males mayores. "


Combatir eficazmente y sin los recursos adecuados 

El 4 de diciembre de 1816, desde Colpa, Apolinar Zárate escribía a Güemes que por cinco años había combatido contra los opresores sin un arma de chispa, solo con honderos y al amparo de la Divina Misericordia había logrado rechazar al enemigo, a costa de desamparar a su familia. Zárate solicitaba a Güemes que le librara el título que por su honor le correspondía. Y esperaba poder mostrarle 

"cuando arribe por estos países, habiendo así mismo personas fidedignas quienes certificaren de mi comportación en la defensa. De igual modo podrá el capitán conductor de los pliegos anoticiar de mi persona. En el día los tiranos perseguidores nuestros se hallan por estas fronteras muy cobardes, sin embargo de que hemos sufrido algún contraste; pero asimismo se ha duplicado nuestro valor y entusiasmo, sólo aguardamos a V. S. con el ejército como el Santo Advenimiento por horas y clamando a Dios por instantes." 

Como expresa el autor del Güemes Documentado, la correspondencia y los oficios dejan en claro la interrelación militar entre Güemes y los jefes del actual territorio boliviano.



Don Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano Ph.D. Lazos familiares con el General Don "Martín Miguel de Güemes". i. ISAAC3 ROQUÉ GÜEMES, b. 1846, Córdoba, Córdoba, Argentina; d. 29 de marzo 1920, Córdoba, Córdoba, Argentina. 10. ii. ENRIQUETA ROQUÉ GÜEMES, b. 1847, Córdoba, Córdoba, Argentina. iii. CONSTANCIA ROQUÉ GÜEMES, b. 10 1849, Córdoba, Córdoba, Argentina; m. PABLO C BELISLE, 09 Jun 1892, Córdoba, Córdoba, Argentina; Matrimonio: Nuestra Señora del Pilar 



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